Hoteles flotantes, lo último en sostenibilidad

Inspirados en las construcciones de tierras bajas holandesas se hacen los hoteles sostenibles.

06-08-2015

La arquitectura flotante de las tierras bajas holandesas ha inspirado los hoteles del futuro que, gracias a esta cualidad, no generarán ningún impacto ambiental en entornos protegidos como la costa de la ciudad noruega de Tromso, donde en diciembre de 2016 abrirá sus puertas Krystall, un establecimiento de 5 estrellas con forma de copo de nieve gigante. Maldivas y Miami también albergarán este tipo de alojamientos.

El hotel Krystall, diseñado por la empresa de arquitectura Dutch Docklands con 86 habitaciones, acogerá a visitantes acaudalados de Japón, Rusia y otras partes de Europa. En él, según ha explicado el arquitecto Koen Olthuis a CNN, "flotarás a través de pasillos cubiertos de formas geniales y futuristas, podrás recostarte al lado de una chimenea recubierta de ladrillos transparentes que parecen bloques de hielo y dormir en habitaciones adornadas con diseños minimalistas de invierno".

Sin embargo, las mejores características del Krystall son los techos de cristal que ofrecerán vistas claras de la aurora boreal y ventanas que permitirán echar un vistazo a la costa noruega. Debido a su ubicación en el mar sin estar anclado a la tierra, sólo tendrá acceso por barco, pero no se verá afectado por los fuertes vientos y las olas, gracias a "los amortiguadores, resortes y cables".

Mientras tanto, Dutch Docklands ha empezado a trabajar en otro desarrollo en las Maldivas, Ocean Flower, un complejo de 185 villas flotantes con forma de flor, que ya se está llevando a cabo cerca de la capital de las islas, Male. Precisamente en el Archipiélago hay otro hotel previsto de las mismas características, Greenstar, éste en forma de estrella.

También se ha anunciado recientemente otro proyecto de islas flotantes privadas cerca de Miami.

Aunque los hoteles de su compañía están diseñados para el mercado de ocio lujoso, forman parte de una cartera más amplia de trabajo destinada a tratar preocupaciones más reales: el cambio climático.

Los efectos derivados de la subida del nivel del agua, que los científicos adjudican al calentamiento global, ya se están sintiendo en las Maldivas y Miami. En este sentido Olthuis afirma que necesitamos aprender a vivir con el agua, no pelear contra ella.